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El pastor Henry Manuel Roblero García

El pastor Henry Manuel Roblero García nació en Tiquizate, Guatemala, y creció en un hogar familiar donde, gracias a la influencia de sus abuelos, conoció desde temprana edad el camino del Señor. Desde su niñez, fue evidente en su corazón el deseo de servir a Cristo.

Su formación espiritual se desarrolló en México, en la iglesia Roca de Salvación, bajo el liderazgo del pastor David Torrez Zamora, en Tangancícuaro, Michoacán. Más adelante, al llegar a los Estados Unidos, se congregó en la Iglesia del Nazareno y posteriormente en La Misión de Jesús, donde cursó cinco años de preparación en un seminario ministerial, completando su formación teológica.

El llamado pastoral en su vida se confirmó a través de un tiempo profundo de oración y ayunó junto a su familia, buscando la dirección de Dios. Fue en ese proceso donde el Señor comenzó a abrir puertas de manera clara, poniendo en su corazón la visión de levantar una obra enfocada en alcanzar y restaurar familias.

Guiado por esa dirección, inició lo que hoy es la Iglesia del Salvador Viviente, comenzando con reuniones en casa junto a un pequeño grupo, compartiendo la Palabra y creyendo en el propósito de Dios. Con el tiempo, esta obra fue creciendo hasta establecerse como una congregación comprometida con servir a la comunidad. Desde el año 2022, ha estado pastoreando este ministerio con dedicación y fidelidad.

Actualmente, sirve al Señor en las áreas de predicación, enseñanza, consejería, restauración y cuidado pastoral, con una visión firme: predicar el evangelio, vivir conforme a la Palabra de Dios y mantener a las familias como el centro del ministerio.

Está casado con Laura Roblero, a quien considera su ayuda idónea y compañera en el ministerio. Juntos tienen dos hijos: Jonathan Roblero, quien sirve como líder de alabanza en la iglesia, y Henry Roblero Jr., quien participa en el área de batería y producción.

Como familia, creen firmemente en el servicio a Dios y en el poder del testimonio. Su anhelo es que la Iglesia del Salvador Viviente continúe creciendo como un lugar donde no solo se predica la Palabra, sino donde también se vive, alcanzando y restaurando a muchas familias para la gloria de Dios.